El CSW-75 representa la solución de CONSTMACH para el lavado eficiente de arena y agregados en entornos de producción exigentes. Este sistema de lavado en espiral maneja capacidades entre 45 y 80 metros cúbicos por hora, según la granulometría del material, lo que lo hace especialmente adecuado para procesar agregados finos que contienen un exceso de arcilla, limo u otras partículas no deseadas. La máquina opera con un principio sencillo: las paletas giratorias del tornillo elevan y lavan el material mientras el agua fluye en dirección contraria, separando eficazmente los contaminantes de los agregados útiles.
Construido en torno a un tornillo de 750 mm de diámetro alojado en un canal de 7.500 mm de longitud, el CSW-75 incorpora dos motores de 7,5 kW que accionan los tornillos a una velocidad controlada de 20 rpm. Esta velocidad de rotación relativamente baja garantiza un manipulado suave del material y, al mismo tiempo, un lavado completo. La unidad procesa material en el rango de 0–3 mm a 45 m³/h y puede manejar granulometrías más gruesas de 0–7 mm hasta 80 m³/h. El consumo de agua se sitúa entre 40 y 60 metros cúbicos por hora, lo cual es moderado para esta clase de capacidad y permite una recirculación eficaz en sistemas de circuito cerrado.
El diseño constructivo se centra en la durabilidad más que en un enfoque de peso ligero. Chapa de acero de gran espesor conforma el cuerpo principal, proporcionando la integridad estructural necesaria para soportar un funcionamiento continuo en condiciones abrasivas. Con 5.800 kg, el CSW-75 no es la máquina más ligera de su categoría, pero este peso refleja una ingeniería robusta más que un sobredimensionamiento. La caja de engranajes lubricada con aceite recibe especial atención en la fase de diseño, ya que el equipo de ingeniería de CONSTMACH especifica componentes con amplios factores de servicio. Este enfoque conservador en la transmisión de potencia prolonga la vida útil operativa y reduce la frecuencia de las intervenciones de mantenimiento.
Las paletas de goma fijadas a los ejes del tornillo se encargan del contacto real con el material y de su elevación. Estas paletas son elementos de desgaste reemplazables, algo habitual en el diseño de lavadoras de tornillo, pero la facilidad de sustitución es un aspecto clave en las operaciones reales. El CSW-75 permite el reemplazo de paletas sin un desmontaje extenso, minimizando los tiempos de parada durante el mantenimiento rutinario. La configuración de doble eje distribuye la carga y aporta cierta redundancia en la operación, aunque ambos ejes suelen funcionar simultáneamente durante el uso normal.
El material entra por un extremo del canal y avanza a lo largo del tornillo mientras es elevado, lavado y drenado. La arena limpia se descarga por el extremo elevado, mientras que el agua contaminada y los finos fluyen hacia el extremo inferior para su eliminación o tratamiento posterior. Este principio de lavado a contracorriente maximiza la eficiencia de separación entre el agregado deseado y los finos no deseados. El sistema funciona especialmente bien con materiales triturados a la especificación 0–5 mm, donde la arcilla y el polvo de trituración suelen recubrir las superficies de las partículas y pueden afectar la calidad del hormigón o el rendimiento del asfalto.
La instalación y la puesta en marcha se realizan con rapidez, ya que la máquina se entrega prácticamente preensamblada. Los requisitos de cimentación son sencillos, y los puntos de conexión para el suministro y la descarga de agua siguen los estándares del sector. Los operadores valoran los puntos de servicio accesibles y la disposición lógica de las áreas de inspección. El mantenimiento regular incluye la comprobación del nivel de aceite de la caja de engranajes, la inspección del desgaste de las paletas y la supervisión de la temperatura de los rodamientos, todo ello siguiendo programas previsibles sin necesidad de atención constante.
El CSW-75 se integra en líneas de producción donde se requiere arena limpia y bien graduada para la fabricación de hormigón o donde las especificaciones limitan la cantidad de material que pasa por el tamiz de 75 micras. Cumple con las tareas de lavado sin requerir volúmenes excesivos de agua ni sistemas de control complejos, lo que mantiene los costos de operación en niveles razonables y facilita la resolución de problemas cuando surgen incidencias.